D & B – 17 – Julio – 20 – Noticias – ¦

De todos es sabido que sin voluntarios un evento deportivo no podría tener lugar. En los Juegos Olímpicos de Barcelona se registraron más de 34.000 voluntarios. La Ryder Cup necesita cerca de 4.000. La Solheim Cup supera el millar… Un torneo del Ladies European Tour no alcanza esas cifras estratosféricas, se queda en la modesta franja del centenar de voluntarios. Sin embargo, su importancia, si cabe, se redobla precisamente por la magnitud del torneo.

Sin duda algo bueno sienten los voluntarios que han tenido la suerte de disfrutar el Estrella Damm Mediterranean Ladies Open desde dentro de las cuerdas: conocer de cerca al colectivo de jugadoras del Ladies European Tour no deja indiferente a nadie. Su saber hacer como deportistas de élite, su grandeza humana y su visión del mundo sin fronteras hace de esta miríada de deportistas un atractivo escaparate para todo aquel que desee acercarse a ellas. Incluidos los sponsors. Todo un privilegio.

En la primera edición del Estrella Damm Mediterranean Ladies Open no fue fácil cubrir los puestos del voluntariado: era el primer torneo del Ladies European Tour en Terramar, y hubo que reclutar espontáneos de toda España. Suerte tuvimos de contar con la ayuda de Xavi Sabrià, que, con su maestría desarrollada, entre otros, en las PQ del PGA Catalunya, nos sacó las castañas del fuego.

De los 86 voluntarios que participaron en la primera edición del Estrella Damm Mediterranean Ladies Open, pasamos a los 168 que lo hicieron el año pasado. Casi el doble de voluntarios en tan solo dos años de diferencia. ¿Por qué? Por supuesto hay múltiples motivos que explican este crecimiento: el interés gradual por el torneo, el interés progresivo por el golf femenino, el calado del evento en Barcelona… pero sin duda, la implicación de los socios de Terramar ha sido determinante para esta expansión. Los miembros del Club de Golf Terramar sienten con orgullo el evento, lo consideran algo propio y personal, y como tal, lo cuidan con esmero. En Terramar se aprecia a cada paso ese orgullo de pertenencia que distingue a los colectivos satisfechos y satisfactorios. Desde el museo creado en la sala de socios donde se exponen con mimo algunos tesoros de cada edición del torneo; pasando por las fotos que decoran la cafetería y que irradian la grandeza de los momentos vividos; o simplemente las conversaciones que tienen lugar en el vestuario, todo ello determina el arraigo de este torneo en el sentimiento de los socios. Mención especial a Montse Almanzor, socia desde el año pasado motiva e incentiva a sus congéneres que aún no han colaborado para que lo prueben y vivan en primera persona la experiencia de sentirse parte de un gran evento desde sus entrañas.

 

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