Laradiodelgolf.com – Redacción 19 mayo, 2020 – Noticias – ¦

“Volver a pisar la hierba, respirar aire fresco, la sensación de ver volar la bola de nuevo,… es increíble. ¡Hasta disfrutas de los golpes malos!”. Así, con esta naturalidad, explica la joven almeriense Marta López lo que le ha deparado esta semana su vuelta a un campo de golf. Más medidas higiénicas, mismo disfrute. Al igual que Ana Pina, Eduardo de los Ríos y Juan Luis de Bethencourt, Marta es jugadora de la Escuela Nacional Blume.

Estos cuatro talentos, que comenzaron el presente curso en Madrid, donde desarrollan su carrera golfística y académica, volvieron al golf el primer día que sus clubes reabrieron las puertas. “Cuando nos dijeron que Almería pasaba a la Fase 1 llamé a mi club, Playa Serena, y reservé para jugar con mi madre a las ocho de la mañana, para estrenar el campo, nueve hoyos. Tenía unas ganas terribles”, cuenta Marta López.

Las mismas que tenía Ana Pina de volver a pisar el Real Club Sevilla Golf, si bien este lunes pasado había tantas reservas que solo pudo dar bolas. “Al pasar por la rampa que lleva a la cancha me salió una sonrisa como cuando tienes un palo nuevo y estás deseando probarlo”, cuenta divertida.

“Medidas estrictas que todos debemos cumplir”

El retorno ha venido marcado, como no podía ser de otra forma, por las normas higiénicas impuestas en el protocolo para reducir al máximo posible los contagios de Covid-19. Y los cuatro aseguran haber cumplido estas normas. “Son medidas estrictas que no cuesta nada cumplir; el resto depende de nosotros”, explica Juan Luis de Bethencourt.

“No he podido acceder al campo hasta diez minutos antes de la partida, me han tomado la temperatura al entrar, he intentado tocar la bola lo menos posible, lavándome después con gel,…”, cuenta Juan Luis, que resalta que su club, el RCG de Las Palmas, está siendo muy riguroso en el cumplimiento de las normas.

Como lo están siendo los demás. En Laukariz juega Eduardo de los Ríos. “No se toca la bandera, no se puede rastrillar, hay gel por todos lados,… Debemos cumplir estas normas. Al principio es cierto que hice algún amago involuntario de coger la bandera. ¡Incluso estuve un rato buscando el rastrillo!”, relata el golfista vizcaíno.

“Te toman la temperatura antes de entrar, han quitado los bancos, han puesto marcas para controlar las distancias, hay más personal que nunca limpiando los cubos y las bolas, hay gel desinfectante por todos lados, los hoyos tienen el tope,…”, enumera la sevillana Ana Pina.

“Esto nos debe servir para valorar aún más el trabajo del personal de los clubes”

Los cuatro blumeros ven necesarias estas medidas, aún resultando chocantes el primer día. “Es como en la calle, todos en el club estamos más distantes”, resume Eduardo. En esta misma línea se expresa Ana: “vernos dar bolas con mascarilla, sin abrazarnos,… es todo más individual, como por la calle”.

Para Juan Luis, la situación actual está sirviendo para valorar aún más el trabajo del personal de los clubes. “Es curioso, ves a gente del club a la que saludas, pero con la que a lo mejor no tienes un trato cercano, y los ves ahora y te alegras mucho de que estén ahí y se encuentren bien. Todo esto nos ha hecho unirnos más como sociedad. Ahora valoro más que hay gente manteniendo el campo, tomándote la temperatura,… gente en los clubes que nos cuida”, indica.

El distanciamiento social con el que nos toca convivir estos meses provoca que la habitual cercanía en los clubes se resienta ligeramente. “No poder abrazar a gente del club a la que conozco de pequeña es algo frustrante, como lo es no poderme acercar a mi entrenador de siempre”, lamenta Marta.

¿Pero merece la pena? “Pues claro, es fantástico volver a respirar aire puro en el golf”

Aún con las restricciones, necesarias para poder desarrollar con garantías el que posiblemente sea el deporte más seguro en estos momentos, los cuatro jugadores de la Escuela Nacional Blume lo tienen claro: es maravilloso estar de vuelta en los campos.

“Disfruté tanto que saqué otro cubo de bolas, no me quería ir”, dice Ana. “Es como siempre, pero con algún retoque”, concluye Eduardo. “Poder darle a la bola y disfrutar hasta de los fallos ha sido una alegría tremenda”, comenta Juan Luis. “Entrenar en la red, como he hecho estas semanas, ha sido una suerte, pero la sensación de ver volar la bola no la cambio por nada del mundo”, dice Marta. Hay consenso: redescubrir nuestro campo de golf es una experiencia maravillosa que recordaremos por mucho tiempo.