GolfConfidencial – Redacción, 31 de Agosto del 2020 – Noticias – ¦

Con apenas 19 años, el danés Rasmus Hojgaard mostraba que debajo de su corta edad tiene unos nervios y un temple de jugador con muchas hechuras, de todo un veterano de guerra. Y es que en un desempate en el que cualquier otro hubiese templado por su poca experiencia, el estuvo calmado y confiado y eso le aseguró el título.

Se quedaba anonadado Justin Walters cuando vio cómo un niño de apenas 19 años, Rasmus Hojgaard, le empataba en lo alto de la tabla tras tres días peleando y dominando con mucho esfuerzo. Y es que en The Belfry puede pasar cualquier cosa y el danés lo demostró, llegando desde atrás y colocándose en el primer puesto con una ronda sublime de 65 golpes (eagle, seis birdies y bogeys), forzándole a irse al desempate.

El torneo de Hojgaard fue claramente en línea ascendente, comenzando con un 73 que a cualquiera le hubiese hecho pensar simplemente en pelear por pasar el corte, pero no a él. Él quería más y lo demostró rebajando la barrera de los 70 golpes y ya no superándola nunca más, esa barrera con la que lidió bastante más un Walters que no se encontraba cómodo del todo (para muestra el doble bogey que cometió en el hoyo 8) pero que navegaba con la tranquilidad del 64 del primer día, que le daba cierto aire entre tanto ahogo.

Así, se fueron ambos al desempate, donde Hojgaard se mantuvo más firme con dos pares consecutivos en el 18. No tuvo que hacer nada, simplemente firmar cuatro golpes en cada uno de los intentos, pues ya se encargó su rival sudafricano de servirle el título en bandeja, final trágico para él, tras anotarse un bogey en el segundo intento después de irse al bunker.

Hojgaard ya había subido al podio en dos ocasiones (tercero a principios de agosto en el Campeonato Inglés y segundo en el Máster Británico jugado el pasado 25 de julio) y le faltaba únicamente saborear la gloria total, que ya ha tocado. Podemos estar ante un joven que aporte un interesante relevo generacional en Europa si sigue con esta proyección.

De hecho, es el único jugador, junto al italiano Matteo Manassero, en haber logrado dos títulos del European Tour antes de cumplir los 20 años (el otro fue el pasado año en la Escuela de Clasificación, en Mauricio). Habrá que seguir de cerca su nombre.

»Me sorprendió un poco haber terminado en un desempate, pero fue divertido. Es difícil de describir. Obviamente, es una sensación increíble conseguir las victorias. Sucedió muy rápido. Estoy sin saber qué decir en este momento, pero es una sensación increíble», comentaba el joven ganador.

Por detrás, a un golpe finalizaron el francés Benjamin Hebert y el alemán Martin Kaymer, ambos con 69 golpes para despedirse del torneo.

En cuanto a Jorge Campillo, con 68 golpes perdió algo de comba y cedió tres posiciones (un nefasto bogey en el 17 le penalizó en exceso, pues machaba sin fallos con cinco birdies), terminando en séptimo lugar empatado con Marcus Armitage.

 

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